El trato que tienen los metaleros con las diversas comunidades musical-urbanas se guía, mas que todo, por la opinión unilateral del fan. Por ejemplo, los "rockers" y metaleros han tenido siempre buena relación.
Muchos metaleros se sienten atraídos por la cultura del tatuaje y la modificación corporal, mientras que otros manifiestan interés en la cultura chopper. De hecho, la indumentaria de los motociclistas norteamericanos de los años setenta supuso una influencia decisiva sobre la vestimenta metalera actual.
Sin embargo, es usual que algunos metaleros repudien otras expresiones culturales datándolas de triviales, conformistas, consumistas y faltos de carácter ideológico. Generalmente el pop, reggaeton, la música disco y la electrónica se denotan de insípidos y musicalmente escasos. Actualmente, es habitual encontrar en internet grupos de metaleros en contra del reggaeton o del emo, estos últimos, víctimas de agresiones por parte de algunos metaleros. Miembros de otras subculturas consideran a menudo que los metaleros son peligrosos o violentos, y se remiten a sus letras o a hechos vandálicos; el movimiento black metal se encargó de crear esta fama y se percibía a los metaleros como adoradores del diablo.
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